Con Lourdes y Natalio comenzamos la búsqueda de sitio y, muy rápidamente, ¡flechazo!.
Un jardín muy especial fue el entorno elegido.
Los meses de preparación, se llenaron de su complicidad, sus risas, de todo ese mimo que han puesto en la preparación de las sorpresas para los invitados, de su ilusión compartida…esas tardes en las que Lourdes y yo nos extendíamos sobre lo previsto y dejábamos a Natalio sin su partido de fútbol. ¡Y él sonriente lo asumía, al ver feliz a Lourdes!
La decisión del color tardó en tomar cuerpo. Lourdes quería algo fuerte, vital, y el jardín nos lo pedía, tan lleno de verdes, pero andábamos entre naranjas y fucsias. Y un día… de pronto, el fucsia se adueñó del jardín. Y a partir de ahi, todo fue rodado: el estilo, fresco y actual, como ellos. Así que en las mesas, gelatinas y toques de pistacho junto al rosa más encendido. Las luz de las velas hacía tan sugestivos los recovecos del jardín que casi esperabas encontrar elfos y hadas…
Lourdes quería una deco muy natural, que respetase el estilo silvestre del jardín. Y usamos mariposas.
En el seating plan sorprendimos llenando una pérgola con bolas cubiertas de arcoiris de mariposas de distintos tamaños y formas, incluso en los arbustos estaban posadas. Organzas rosas y siluetas de flores recogían las tarjetas con las distribuciones de las mesas.
El cóctel tuvo ritmos de chill out con saxo en directo. Y cortador de jamón, y venencia de finos y cócteles. Los meseros, con nombres de películas, y siempre en fucsia y con más mariposas. La cena la amenizó el DJ con bandas sonoras, para reservar las energías para lo que venía después…
Y la sorpresa del baile… preparada durante semanas sin que los invitados lo imaginaran. Natalio y Lourdes iniciaron un bolerito, dulce y romántico, y de pronto, una trabajadísima coreografía les desveló como grandes bailarines. ¡¡Enhorabuena, no se me quitó la sonrisa de la cara del placer de veros bailar tan bien y disfrutando tanto!!. Ese disfrute se trasladó a los invitados, que no daban crédito a que bailaran tan bien y lo hubieran tenido oculto…
Al acabar el baile, Natalio tuvo su merecido premio (¡¡¡ay, cómo somos los golosos!!!): una fuente de chocolate gigante.
Y con la fiesta, otra gran sorpresa: un genial grupo de pop español hizo bailar a todos al ritmo de las grandes canciones de las últimas décadas: Venezia de Hombres G, Mecano, Lobo Hombre de La Unión, Carolina de MClan, Déjame de Secretos, Tenía tanto que darte de Nena Daconte… los invitados no podían dejar de bailar, coreaban las canciones… el DJ previsto para después del concierto… ¡no llegó a empezar! Me acuerdo del sobrino de Lourdes, con los ojos de par en par que le decía, “Pero… yo me esperaba un grupillo, pero esto es una pasada, ¡¡¡es un concierto!!!!” y no paraba de saltar. Como todos, hasta que la noche empezó a diluirse…
Y les preparamos una Luna de Miel genial, pero… eso es para otro post!!






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2 Comentarios
Todo lo que se pueda llegar a describir en este blog es poco para todo lo que los invitados pudieron vivir ese día en ese jardín tan maravilloso y especial. La decoración, la música, la luz, el color,…. . Fue todo un acierto contar con profesionales tan estupendos y cálidos como los de Si quiero!!.
Gracias, cielo!! Un beso enorme para los dos