Florian y Hanna son alemanes, pero, como ellos dicen, de corazón español. Y querían que su boda fuese en Andalucía, en la Costa del Sol, y que reuniese todo lo que ellos aman de esta tierra: sol, un sitio con sabor con todos sus amigos, jamoncito y buena gastronomía y algo de flamenco.
Llegaron a la Costa del Sol un par de meses antes de la fecha que deseaban. Hicimos un kit-kat total de dos días, entre bromas y risas, y ¡boda diseñada! Se enamoraron de la hacienda que eligieron, nada más entrar, fue un flechazo total!! Y volvieron a su Alemania. Dejaron nuestro sol y encontraron nieve…
La hacienda fue el lugar de sus celebraciones durante una semana. El viernes tarde llegaron los invitados. Una paella gigante en show cooking les esperaba. Se conocieron, se relajaron, la tarde era cálida, charlaron… y se prepararon para la gran fiesta del sábado.
Y el sábado amaneció precioso. La tarde nos regaló una luz dorada, con ese espectacular tono malagueño. La vista desde el cortijo a las montañas y al cielo turquesa.
Florian reunido con sus amigos, compartía confidencias en un ala de la casa. Hanna se preparaba, mientras, en la suite nupcial, con sus amigas.
Decidieron romper una tradición y llegar juntos, al son de una guitarra flamenca en vivo.
Y Hanna se quedó embelesada cuando Florian la sorprendió cantando su canción preferida, “Caruso” de Lucio Dalla. Fue un momento precioso: conmovida, sus ojos lo decían todo!!
Jamón ibérico, ajoblanco, salmorejo y otros aperitivos andaluces, dieron paso a una cena muy española.
Las velas llenaban los patios y recovecos del jardín, iluminaban la fuente, los preciosos ventanales… Y la fiesta duró una semana entera…
Sé que Florian y Hanna atesoran esos momentos en su corazón, en sus palabras, fue un sueño hecho realidad. Y yo estoy feliz de haberlo compartido con ellos!!































Maquillaje de Novia
Un capítulo importante (bueno, ¿cuál no lo es?). Es tu gran día y quieres estar radiante, guapísima!!
El objetivo básico: ser tú misma. Debes ser tú, vestida de novia. Sentirte tú, verte y reconocerte. Maravillosa y fantástica, siempre tú.
Es decir, el maquillaje debe seguir la pauta habitual con la que te sientes cómoda. Y, eso sí, recordando algunas cositas: